Preguntas frecuentes

Seguro que tienes muchas preguntas que te siguen rondando la cabeza. ¡No te preocupes! Aquí os dejamos unas cuantas preguntas frecuentes para que les echéis un ojo. ¡Seguro que os sentís identificados con alguna de ellas!



¿Cómo sé si mi peque es trans?
La respuesta es solo una, cuando lo diga. Solemos encasillar a las personas a partir de estereotipos sin darnos cuenta que lo que debemos respetar es como la persona se ve a sí misma. Si bien muchos autores dicen que podemos hacernos a la idea en el momento en que la personita aprende a hablar, y a nombrar a lo que la rodea y así misma, también hay muchísimos casos de personas que dicen haberse dado cuenta en etapas más adultas y que por diversas razones (familiares, sociales, culturales y/o económicas) no hayan podido transicionar. Muchas de estas personas afirman que el estrés y la presión social se tornan insoportables a la hora de reprimir su identidad. Pero es importante recalcar la amplia diferencia que existe en cada persona trans, así como la existe en aquellas personas que no lo son, y sus necesidades tienen que ser atendidas de forma única y específica como cualquier niño o niña. También entender que como cualquier identidad, no es algo que se conforma con un hecho específico, sino que se va construyendo en base a experiencias y como estas interactúan con lo que uno es. Lo más importante es que independientemente de si la persona es trans* o no siempre se le ame, se le acepte y se le apoye sea cual sea su decisión, como a cualquier niño o niña.



Si mi peque juega se comporta de forma más asociada a otro género, ¿será trans*? (ej: niños que actúan como niñas, niñas que se comportan como niños, etc):
No necesariamente, como vimos en el capítulo de conceptos básicos, la identidad de género y su forma de expresarlo son dos cosas distintas. Incluso en las personas cisgénero (personas que no son trans), vemos que nadie es el perfecto reflejo de el estereotipo de género que tenemos en la cabeza, por lo tanto nos damos cuenta que existe una gran variedad de formas de expresar su género y comportarse que obviamente también abarca a las personas trans*. Por lo tanto la diversidad es algo que abarca a todo el mundo. Sabiendo esto no hay forma de “predecir” si alguien será trans* o no, más que esperar hasta que la persona lo diga. Sí está en nuestras manos el generar un espacio de aceptación para que la persona pueda explorar mejor su identidad y también para que pueda comunicarla sin miedo al rechazo. Entonces agregamos que no podemos predecir ni decidir si una persona es trans* o no, podemos elegir si generar un ambiente sano y respetuoso a la diversidad que promueva la aceptación y el apoyo y de esta forma la persona tendrá mayor confianza en hablarlo. Si por el contrario generamos un ambiente represor a todo este tipo de manifestaciones, lo más probable es que lo único que logre es que la persona no confíe lo suficiente como para poder hablar de lo que le pasa.





¿A qué edad una persona sabe si es trans*?
Para responder a esta pregunta volvemos a resaltar dos datos importantes:

1)         Que la transición es un proceso diferente y único para cada persona, y que está influido por diversos factores. (Sociales, familiares, económicos, educativos, etc.).

2)         Que la identidad es más un proceso personal que un hito específico, por lo tanto se construye y se sigue construyendo a medida que la persona va creciendo.

Con esto queremos decir que no hay un momento fijo y estático donde la identidad surge de manera espontánea de la misma forma para todas las personas, encontramos personas trans* que ya en la infancia manifiestan haber tenido en conocimiento su identidad y otras personas que se dieron cuenta que eran trans* ya recién en la adultez.  Incluso ha habido casos de personas que no transicionan hasta la vejez.

A pesar de todo sí observamos que muchas personas trans* afirman que en la adolescencia es el momento clave en el que son mas consientes de que les “pasa algo”, aunque no sepan bien que es. 

Por esto, recalcamos la importancia del apoyo, acompañamiento y el dialogo respecto a esta temática.




¿Cuál es el momento adecuado para transicionar? (abandonar el sexo asignado en el nacimiento eligiendo presentarse en términos de identidad de género)
Otra vez traemos a la mesa la importancia de considerar respetar el proceso individual de cada persona, ya que tanto empujar como reprimir la transición en personas que no están seguras pueden traer consecuencias no deseadas. Bien notamos que en caso de niños menores, a las familias les surgen dudas sobre si sus hijos o hijas van a ser rechazados o es mejor esperar. En este caso es importante pensar que es muy importante que independientemente del miedo, no debemos transformar factores de protección tan importantes como el apoyo y el acompañamiento familiar en represión. Otro factor importante en la transición, es que la misma familia debe de ser la que transicione con el niño, pero de forma tal de que no se entienda como “la pérdida de un hijo o hija deseado” sino más bien el aprender y adaptarse juntos. Nuevamente decimos, ser trans* es solo una característica de la persona y no debemos reducir nunca una persona a su identidad de género, no se ha perdido a un hijo o un hija, solo es diferente a las expectativas que teníamos como padres.



¿Cómo podemos acompañar el proceso de transición como padres, madres o tutores?

La federación canadiense del profesorado (Wells, Roberts, Allan 2012) nos da algunas pistas:

-Las personas adultas que trabajamos con personas trans* que están atravesando un proceso de transición tenemos que ser flexibles y adaptarnos a sus necesidades, en la medida que estas van cambiando, especialmente entre las personas más jóvenes.

-La transición es un proceso difícil de ocultar, con lo que se vuelve inviable manejarla como un secreto. Esto nos indica que debe de tenerse en cuenta esta exposición para poder facilitar que los entornos en los que el niño o niña se desarrolla sea lo más inclusivo posible.

-Encontrar apoyo es muy importante, tanto para la familia como para los menores. En este blog hemos dejado el contacto de algunas organizaciones españolas para facilitar esta consolidación de una red de apoyo.

-Producto de la transición, las personas tendrán muchas preguntas, es importante tener paciencia y ganas a la hora de educar al entorno. Para muchas personas este es su primer contacto cercano con una persona trans*, aunque también hay que tener en cuenta que no es responsabilidad de los padres de personas trans* la de educar a toda la sociedad. Y en esto también es importante limitar cuidadosamente la privacidad y no responder a preguntas que sean consideradas inaceptables.

-Es importante cambiar el énfasis en lo médico y fisiológico en las personas trans y volcarlo más en las necesidades y apoyos sociales que estas tienen. Si bien lo médico y fisiológico es importante, no hay que olvidar que un excesivo énfasis en esto puede dar percepciones erróneas de sí mismas a las personas trans*.

-Muchos profesionales carecen de experiencia a la hora de enfrentar la transición, es importante contar con personas que tengan conocimientos en este tipo de temáticas.

-No hay que enfatizar en la “normalidad” de la persona, o de lo contrario la persona podría exagerar expresiones de género que no le gustan solo para encajar.

-Es posible que haya resistencias y rechazos. Pero para poder afrontarlos se requieren una fortaleza interna y seguridad para poder enfrentarse a todas estas dificultades, para poder mantener el rendimiento académico y el ajuste social al mismo tiempo que se va realizando la transición.

-Puede ser útil el planificar los tiempos en los que se realiza la transición, aprovechando a tiempos escolares, antes, después de las vacaciones, principio de curso, etc. Aunque depende del caso y de las necesidades de la persona

Todas estas recomendaciones son generales y deben de ser adaptadas a cada persona, con su contexto.



No hay comentarios:

Publicar un comentario