¿Cómo sé si mi peque es
trans?
La respuesta es solo una,
cuando lo diga. Solemos encasillar a las personas a partir de estereotipos sin
darnos cuenta que lo que debemos respetar es como la persona se ve a sí misma.
Si bien muchos autores dicen que podemos hacernos a la idea en el momento en
que la personita aprende a hablar, y a nombrar a lo que la rodea y así misma,
también hay muchísimos casos de personas que dicen haberse dado cuenta en
etapas más adultas y que por diversas razones (familiares, sociales, culturales
y/o económicas) no hayan podido transicionar. Muchas de estas personas afirman
que el estrés y la presión social se tornan insoportables a la hora de reprimir
su identidad. Pero es importante recalcar la amplia diferencia que existe en
cada persona trans, así como la existe en aquellas personas que no lo son, y
sus necesidades tienen que ser atendidas de forma única y específica como
cualquier niño o niña. También entender que como cualquier identidad, no es
algo que se conforma con un hecho específico, sino que se va construyendo en
base a experiencias y como estas interactúan con lo que uno es. Lo más
importante es que independientemente de si la persona es trans* o no siempre se
le ame, se le acepte y se le apoye sea cual sea su decisión, como a cualquier
niño o niña.
Si mi peque juega se
comporta de forma más asociada a otro género, ¿será trans*? (ej: niños que
actúan como niñas, niñas que se comportan como niños, etc):
No necesariamente, como
vimos en el capítulo de conceptos básicos, la identidad de género y su forma de
expresarlo son dos cosas distintas. Incluso en las personas cisgénero (personas
que no son trans), vemos que nadie es el perfecto reflejo de el estereotipo de
género que tenemos en la cabeza, por lo tanto nos damos cuenta que existe una
gran variedad de formas de expresar su género y comportarse que obviamente
también abarca a las personas trans*. Por lo tanto la diversidad es algo que
abarca a todo el mundo. Sabiendo esto no hay forma de “predecir” si alguien
será trans* o no, más que esperar hasta que la persona lo diga. Sí está en
nuestras manos el generar un espacio de aceptación para que la persona pueda
explorar mejor su identidad y también para que pueda comunicarla sin miedo al
rechazo. Entonces agregamos que no podemos predecir ni decidir si una persona es
trans* o no, podemos elegir si generar un ambiente sano y respetuoso a la
diversidad que promueva la aceptación y el apoyo y de esta forma la persona
tendrá mayor confianza en hablarlo. Si por el contrario generamos un ambiente
represor a todo este tipo de manifestaciones, lo más probable es que lo único
que logre es que la persona no confíe lo suficiente como para poder hablar de
lo que le pasa.
¿A qué edad una persona
sabe si es trans*?
Para responder a esta
pregunta volvemos a resaltar dos datos importantes:
1) Que la transición es un proceso diferente
y único para cada persona, y que está influido por diversos factores.
(Sociales, familiares, económicos, educativos, etc.).
2) Que la identidad es más un proceso
personal que un hito específico, por lo tanto se construye y se sigue
construyendo a medida que la persona va creciendo.
Con esto queremos decir
que no hay un momento fijo y estático donde la identidad surge de manera
espontánea de la misma forma para todas las personas, encontramos personas
trans* que ya en la infancia manifiestan haber tenido en conocimiento su
identidad y otras personas que se dieron cuenta que eran trans* ya recién en la
adultez. Incluso ha habido casos de personas que no transicionan hasta la
vejez.
A pesar de todo sí
observamos que muchas personas trans* afirman que en la adolescencia es el
momento clave en el que son mas consientes de que les “pasa algo”, aunque no
sepan bien que es.
Por esto, recalcamos la importancia del apoyo, acompañamiento y el dialogo respecto a esta temática.
Por esto, recalcamos la importancia del apoyo, acompañamiento y el dialogo respecto a esta temática.
¿Cuál es el momento
adecuado para transicionar? (abandonar el sexo asignado en el nacimiento
eligiendo presentarse en términos de identidad de género)
Otra vez traemos a la
mesa la importancia de considerar respetar el proceso individual de cada
persona, ya que tanto empujar como reprimir la transición en personas que no
están seguras pueden traer consecuencias no deseadas. Bien notamos que en caso
de niños menores, a las familias les surgen dudas sobre si sus hijos o hijas
van a ser rechazados o es mejor esperar. En este caso es importante pensar que
es muy importante que independientemente del miedo, no debemos transformar
factores de protección tan importantes como el apoyo y el acompañamiento
familiar en represión. Otro factor importante en la transición, es que la misma
familia debe de ser la que transicione con el niño, pero de forma tal de que no
se entienda como “la pérdida de un hijo o hija deseado” sino más bien el aprender
y adaptarse juntos. Nuevamente decimos, ser trans* es solo una característica de
la persona y no debemos reducir nunca una persona a su identidad de género, no
se ha perdido a un hijo o un hija, solo es diferente a las expectativas que
teníamos como padres.
¿Cómo podemos acompañar
el proceso de transición como padres, madres o tutores?
La federación canadiense
del profesorado (Wells, Roberts, Allan 2012) nos da algunas pistas:
-Las personas adultas que
trabajamos con personas trans* que están atravesando un proceso de transición
tenemos que ser flexibles y adaptarnos a sus necesidades, en la medida que
estas van cambiando, especialmente entre las personas más jóvenes.
-La transición es un
proceso difícil de ocultar, con lo que se vuelve inviable manejarla como un
secreto. Esto nos indica que debe de tenerse en cuenta esta exposición para
poder facilitar que los entornos en los que el niño o niña se desarrolla sea lo
más inclusivo posible.
-Encontrar apoyo es muy
importante, tanto para la familia como para los menores. En este blog hemos
dejado el contacto de algunas organizaciones españolas para facilitar esta
consolidación de una red de apoyo.
-Producto de la
transición, las personas tendrán muchas preguntas, es importante tener paciencia y ganas a la hora de educar al entorno. Para muchas personas este es
su primer contacto cercano con una persona trans*, aunque también hay que tener
en cuenta que no es responsabilidad de los padres de personas trans* la de
educar a toda la sociedad. Y en esto también es importante limitar
cuidadosamente la privacidad y no responder a preguntas que sean consideradas
inaceptables.
-Es importante cambiar el
énfasis en lo médico y fisiológico en las personas trans y volcarlo más en las
necesidades y apoyos sociales que estas tienen. Si bien lo médico y fisiológico
es importante, no hay que olvidar que un excesivo énfasis en esto puede dar
percepciones erróneas de sí mismas a las personas trans*.
-Muchos profesionales
carecen de experiencia a la hora de enfrentar la transición, es importante
contar con personas que tengan conocimientos en este tipo de temáticas.
-No hay que enfatizar en
la “normalidad” de la persona, o de lo contrario la persona podría exagerar
expresiones de género que no le gustan solo para encajar.
-Es posible que haya
resistencias y rechazos. Pero para poder afrontarlos se requieren una fortaleza
interna y seguridad para poder enfrentarse a todas estas dificultades, para
poder mantener el rendimiento académico y el ajuste social al mismo tiempo que
se va realizando la transición.
-Puede ser útil el
planificar los tiempos en los que se realiza la transición, aprovechando a
tiempos escolares, antes, después de las vacaciones, principio de curso, etc.
Aunque depende del caso y de las necesidades de la persona
Todas estas
recomendaciones son generales y deben de ser adaptadas a cada persona, con su
contexto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario