En nuestra vida diaria solemos escuchar muchas ideas
preconcebidas que engloban a las personas trans*. Muchas de estas veces estas
ideas son falsas, y nosotros, sin pretenderlo, las tomamos como verdaderas. A
continuación presentamos algunos de los mitos más extendidos acerca de las
personas trans, seguidos de los datos que los desmienten.
¡Ojo! Es importante saber, antes de nada, que en muchos de
estos mitos se usa la palabra “transexual” generalizando, por ejemplo, a
personas transgénero. De las diferencias entre estos conceptos ya
hablamos en este otro post, pero es necesario recordar que el término correcto es
“trans*”, ya que es el que engloba a todos.- Mito: “La transexualidad es solo un capricho. Las personas transexuales no saben lo que quieren, pasan por una fase y después de terapia vuelven a ser normales”.
Realidad: El ser trans* no es un capricho, sino una
forma de ser y de indentificarse consigo mismo. La indecisión o inseguridad que
pueda soportar una persona trans es debida a la transfobia, es decir, a todo
acto que deriva del miedo o rechazo hacia personas transexuales y que se manifiesta
en violencia de todo tipo (física, verbal, institucional…). Es muy importante
para la autoaceptación de las personas trans* que su identidad sea respetada por su
círculo cercano.
- Mito: “Las personas transexuales quieren operarse porque están insatisfechas con sus cuerpos. Si se tienen que operar es porque están enfermas”.
Realidad: Para empezar, no todas las personas trans*
desean modificar su cuerpo. Hay algunas que llegan a aceptarlo y conviven con
él, mientras que las que deciden hormonarse/operarse, no están enfermas ni
insatisfechas, sino que simplemente buscan el bienestar consigo mismas.
- Mito: “Las personas transexuales están mal de la cabeza.
Realidad: Los problemas emocionales que puedan sufrir las personas trans* se deben al rechazo y la falta de apoyo que reciben por parte de su entorno, y no a su identidad en sí.
- Mito: “Todas las mujeres transexuales son travestis: hombres que se visten de mujeres.”
Realidad: La transexualidad y el travestismo son
términos diferentes, ya que las personas transexuales deciden modificar sus cuerpos hormonal o quirúrgicamente, como ya dijimos en este post.
- Mito: “Las personas transexuales suelen frecuentar ambientes peligrosos y están más inmersas en el mundo de la droga y del SIDA”.
Realidad: Esto es también totalmente falso. Una
persona trans* que no realice prácticas de riesgo (y que, por tanto, haya
recibido una buena educación sexual), no tiene por qué contraer ETS, al igual
que el resto de la población. Tampoco están más inmersas en ambientes peligrosos
que el resto, siempre que se sientan incluidas en la sociedad (la marginación
puede ser un disparador de conductas de riesgo, como el consumo de
drogas).
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